30/10/10

BESOS AL VIENTO EN SILENCIO- Angelina Gomez


                        

Sentada en la playa estoy,
a solas, con mis pensamientos.....

una suave brisa me acaricia....
y lanzo mis besos al viento
rememorando  áquel momento.


Ya no estás presente,
pero aún te recuerdo.....
y a veces a solas de nuevo
me encuentro contigo,


en la cima, de nuestro universo.
Y por si acaso pudieran llegarte
lanzo de nuevo....
mis besos,  al viento,  en silencio..



autora: Angelina Gómez
música: Ernesto Cortázar
voz y vídeo: Angelina Gómez

25/10/10

YO EN UN MONTE DE OLIVOS -Gloria Fuertes


                                                      

Como un volcán dormido de mentira,
-parezco , al parecer tan descansada-.,


Un ocio agotador que así me enciende,
Brotan de mi costado las palabras.
Sudo tinta y tengo sed, sed tengo,
Mucha sed de manos enlazadas.


Por la punta del monte de mis senos
Por la punta del lápiz va la lava.
Va balada a tus pies o bien protesta,
En una piedra al sol, arrodillada


Y la pasión del hombre se me representa:
Veo celdas con rejas, hospitales sin camas,
Sabios con atómicas, analfabetos con ayuda de cámara,
Viudas con marido, casos sin casa,
Niños crueles, perras apedreadas,
La traición de un amigo, la destrucción de un alma.

¡No puedo más!... Me levanto y dicen:
-Ahí va Gloria la vaga.
-Ahí va la loca de los versos, dicen,
la que nunca hace nada.


(De Cómo atar los bigotes al tigre, El Bardo: Barcelona, 1969).



autora: Gloria Fuertes
música: Ernesto Cortázar
voz y video: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS


YouTube - RELAX EN LA PLAYA

YouTube - RELAX EN LA PLAYA

23/10/10

ORILLAS DEL SAR I - Rosalía de Castro


                                                               fotofrontera



A través del follafe perenne
que oir deja rumores extraños,
y entre un mar de ondulante verdura,
amorosa mansión de los pájaros.


Desde mis ventanas veo
el templo que quise tanto.

El templo que tanto quise....

Pues no sé decir ya si le quiero,
que en el rudo vaivén que sin tregua
se agitan mis pensamientos
dudo si en rencor adusto
vive unido al aor en mi pecho.




autora: Rosalía de Castro
música: Ernesto Cortázar
voz y vídeo: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

20/10/10

SOLO MI FRENTE Y EL CIELO - Juan Ramón Jiménez




Sólo mi frente y el cielo.
Los únicos universos.
Mi frente, sólo, y el cielo.
 
 
(Entre ellos, la brisa pura,
caricia fiel, mano única
para tales plenitudes.
La brisa, que baja y sube).
 
 
Arriba, todo el ser vivo,
todo el sueño en mi sentido,
rozando a aquel con las alas
que a su armonía él le baja.
 
Nada más.
                   
¿Acaso eres
tú la brisa que va y viene
del cielo, amor, a mi frente?




autor: Juan Ramón Jiménez
música: Ernesto Cortázar
Vídeo: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

18/10/10

CUANDO EN LA NOCHE TE ENVUELVEN- Gustavo A.Bécquer





RIMA XXV


  Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,


por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,


        diera, alma mía,
        cuanto posea:
        ¡la luz, el aire
        y el pensamiento!


  Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa el reflejo,


por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre el ancho espejo,


        diera, alma mía,
        cuanto deseo:
        ¡la fama, el oro,
        la gloria, el genio!


  Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,


por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,


        diera, alma mía,
        por cuanto espero,
        la fe, el espíritu,
        la tierra, el cielo.



autor: Gustavo A.Bécquer
música: Ernesto Cortázar
vídeo: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

16/10/10

MOMENTOS FELICES - Gabriel Celaya

 

 
                                                            fotofrontera
 
 
 
 
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo
tirando todo al fuego: poemas incompletos,
pagarés no pagados, cartas de amigos muertos,
fotografías, besos guardados en un libro,
renuncio al peso muerto de mi terco pasado,
soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego,
y así atizo las llamas, y salto la fogata,
y apenas si comprendo lo que al hacerlo siento,


¿no es la felicidad lo que me exalta?


Cuando salgo a la calle silbando alegremente
—el pitillo en los labios, el alma disponible—
y les hablo a los niños o me voy con las nubes,
mayo apunta y la brisa lo va todo ensanchando,
las muchachas estrenan sus escotes, sus brazos
desnudos y morenos, sus ojos asombrados,
y ríen ni ellas saben por qué sobreabundando,
salpican la alegría que así tiembla reciente,


¿no es la felicidad lo que se siente?


Cuando llega un amigo, la casa está vacía,
pero mi amada saca jamón, anchoas, queso,
aceitunas, percebes, dos botellas de blanco,
y yo asisto al milagro —sé que todo es fiado—,
y no quiero pensar si podremos pagarlo;
y cuando sin medida bebemos y charlamos,
y el amigo es dichoso, cree que somos dichosos,
y lo somos quizá burlando así la muerte,

¿no es la felicidad lo que trasciende?

 
Cuando me he despertado, permanezco tendido
con el balcón abierto. Y amanece: las aves
trinan su algarabía pagana lindamente:
y debo levantarme pero no me levanto;
y veo, boca arriba, reflejada en el techo
la ondulación del mar y el iris de su nácar,
y sigo allí tendido, y nada importa nada,


¿no aniquilo así el tiempo? ¿No me salvo del miedo?
¿No es la felicidad lo que amanece?


Cuando voy al mercado, miro los abridores
y, apretando los dientes, las redondas cerezas,
los higos rezumantes, las ciruelas caídas
del árbol de la vida, con pecado sin duda
pues que tanto me tientan. Y pregunto su precio,
regateo, consigo por fin una rebaja,
mas terminado el juego, pago el doble y es poco,
y abre la vendedora sus ojos asombrados,


¿no es la felicidad lo que allí brota?


Cuando puedo decir: el día ha terminado.
Y con el día digo su trajín, su comercio,
la busca del dinero, la lucha de los muertos.

Y cuando así cansado, manchado, llego a casa,
me siento en la penumbra y enchufo el tocadiscos,
y acuden Kachaturian, o Mozart, o Vivaldi,
y la música reina, vuelvo a sentirme limpio,
sencillamente limpio y pese a todo, indemne,

¿no es la felicidad lo que me envuelve?


Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».


Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,


¿no es la felicidad lo que me vence?


Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo;
pasar por un camino que huele a madreselvas;
beber con un amigo; charlar o bien callarse;
sentir que el sentimiento de los otros es nuestro;
mirarme en unos ojos que nos miran sin mancha,


¿no es esto ser feliz pese a la muerte?


Vencido y traicionado, ver casi con cinismo
que no pueden quitarme nada más y que aún vivo,


¿no es la felicidad que no se vende?



autor: Gabriel Celaya
música: Gheorghe Zamfir
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

14/10/10

CUENTAME COMO VIVES - Gabriel Celaya


                                                                          fotofrontera


(CÓMO VAS MURIENDO)
 
 
Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.
 
 
Cuéntame cómo vives.
Ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).
Cuéntame cómo mueres.


Nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.


Cuéntame cómo mueres,
cómo renuncias —sabio—,
cómo —frívolo— brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.





autor: Gabriel Celaya
música: Ernesto Cortázar
producción vídeo: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

12/10/10

CUANDO ENTRE LA SOMBRA OSCURA - Gustavo A.Bécquer





RIMA XXVIII



  Cuando entre la sombra oscura,
perdida una voz murmura
turbando su triste calma,
si en el fondo de mi alma
la oigo dulce resonar,
  dime: ¿es que el viento en sus giros
se queja, o que tus suspiros
me hablan de amor al pasar?
 
 
  Cuando el sol en mi ventana
rojo brilla a la mañana,
y mi amor tu sombra evoca,
si en mi boca de otra boca
sentir creo la impresión,
  dime: ¿es que ciego deliro,
o que un beso en un suspiro
me envía tu corazón?
 
 
  Y en el luminoso día
y en la alta noche sombría,
si en todo cuanto rodea
al alma que te desea,
te creo sentir y ver,
  dime: ¿es que toco y respiro
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?




autor: Gustavo A.Bécquer
música : Ernesto Cortázar II
vídeo y montaje : Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

10/10/10

DESHAUCIO - Rafael Alberti



                                                               fotofrontera


Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.





autor:Rafael Alberti
música: Gheorghe Zamfir
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

07/10/10

ROMANCE - Rafael de León


                                                         gentileza de fotofrontera

 
 
 
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
 
 
En las sienes me latían
cincuenta y dos desengaños;
gris de paisaje en los ojos,
risas sin sol en los labios,
y el corazón jadeante
como un pájaro cansado.
 
 
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
Te reventaba en la boca
un clavel de veinte años
y en la mejilla un süave
melocotón sonrosado.


Cuando dijistes: «Te quiero»
fue tu voz igual que un caño
de agua fresca en una tarde
calurosa de verano.


Se me echó encima el cariño
lo mismo que un toro bravo
y quedé sobre la arena
muerto de amor y sangrando
por cuatro besos lentísimos
que me brindaron tus labios.
 
 
De la sien a la cintura,
de la garganta al costado.
¡Qué boda sin requilorios
sobre la hierba del campo!
¡Qué marcha nupcial cantaba
el viento sobre los álamos!


¡Qué luna grande y redonda
iluminó nuestro abrazo,
y qué olor el de tu cuerpo
a trigo recién cortado!


El pueblo, a las dos semanas
hizo lengua en los colmados,
en las barandas del río,
en la azotea, en los patios,
en las mesas del casino
y en los surcos del arado:


«Un hombre que peina canas
y que le dobla los años».


Es cierto que peino canas
pero en cambio, cuando abrazo
soy lo mismo que un olivo,
igual que un ciprés sonámbulo,


Cristobalón de aguas puras
que atraviesa el río a nado
si ve en la orilla unos ojos
o una boca hecha de nardos,
para cortarle el suspiro
con el calor de mis labios.


Que me escupan en la frente,
que me pregonen en bandos,
que vayan diciendo y digan.

Tú conmigo; yo a tu lado
respirando de tu aliento,
yendo al compás de tus pasos,
refrescándome las sientes
en la palma de tu mano.


Centinela de tus sueños,
hombro para tu descanso,
Cirineo de tus penas


Y San Juan de tu calvario
para quererte y tenerte
en la noche de mis brazos.


¡¿Qué importa que haya cumplido
cincuenta y pico de años?!
¿En qué código de amores,
en qué partida de cargos,
hay leyes que determinen
la edad del enamorado?


En cariños no hay fronteras,
ni senderos, ni vallados,
que el cariño es como un monte
con un letrero en lo alto
que dice sólo: «Te quiero»


Y colorín colorado.



autor: Rafael de León
música:Ernesto Cortázar
video:Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

06/10/10

DOS PALABRAS - Alfonsina Storni







Esta noche al oído me has dicho,
dos palabras comunes.
dos palabras cansadas
de ser dichas.
Palabras que de viejas son nuevas.


Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca.


Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.


Tan dulces dos palabras
—qQue digo sin quererlo—
¡oh, qué bella, la vida!—
tan dulces y tan mansas


Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.
tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.


Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.



autora: Alfonsina Storni
música: Ernesto Cortázar
voz y vídeo : Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

05/10/10

ESTIVAL - Ruben Dario



                                                                  


      I
La tigre de Bengala
con su lustrosa piel manchada a trechos,
está alegre y gentil, está de gala.
Salta de los repechos
de un ribazo, al tupido
carrizal de un bambú; luego a la roca
que se yergue a la entrada de su gruta.
Allí lanza un rugido,
se agita como loca
y eriza de placer su piel hirsuta.
La fiera virgen ama.
Es el mes del ardor. Parece el suelo
rescoldo; y en el cielo
el sol inmensa llama.
Por el ramaje oscuro
salta huyendo el kanguro.
El boa se infla, duerme, se calienta
a la tórrida lumbre;
el pájaro se sienta
a reposar sobre la verde cumbre.
Siéntense vahos de horno:
y la selva indiana
en alas del bochorno,
lanza, bajo el sereno
cielo, un soplo de sí.  La tigre ufana
respira a pulmón lleno,
y al verse hermosa, altiva, soberana,
le late el corazón, se le hincha el seno.
Contempla su gran zarpa, en ella la uña
de marfil; luego toca,
el filo de una roca,
y prueba y lo rasguña.
Mírase luego el flanco
que azota con el rabo puntiagudo
de color negro y blanco,
y móvil y felpudo;
luego el vientre. En seguida
abre las anchas fauces, altanera
como reina que exige vasallaje;
después husmea, busca, va. La fiera
exhala algo a manera
de un suspiro salvaje.
Un rugido callado
escuchó. Con presteza
volvió la vista de uno a otro lado.
Y chispeó su ojo verde y dilatado
cuando miró de un tigre la cabeza
surgir sobre la cima de un collado.
El tigre se acercaba.
                                      Era muy bello.
Gigantesca la talla, el pelo fino,
apretado el ijar, robusto el cuello,
era un don Juan felino
en el bosque. Anda a trancos
callados; ve a la tigre inquieta, sola,
y le muestra los blancos
dientes; y luego arbola
con donaire la cola.
Al caminar se vía
su cuerpo ondear, con garbo y bizarría.
Se miraban los músculos hinchados
debajo de la piel.  Y se diría
ser aquella alimaña
un rudo gladiador de la montaña.
Los pelos erizados
del labio relamía. Cuando andaba,
con su peso chafaba
la yerba verde y muelle,
y el ruido de su aliento semejaba
el resollar de un fuelle.
Él es, él es el rey. Cetro de oro
no, sino la ancha garra,
que se hinca recia en el testuz del toro
y las carnes desgarra.
La negra águila enorme, de pupilas
de fuego y corvo pico relumbrante,
tiene a Aquilón: las hondas y tranquilas
aguas, el gran caimán; el elefante,
la cañada y la estepa;
la víbora, los juncos por do trepa;
y su caliente nido,
del árbol suspendido,
el ave dulce y tierna
que ama la primer luz.
                                      Él la caverna.
No envidia al león la crin, ni al potro rudo
el casco, ni al membrudo
hipopótamo el lomo corpulento,
quien bajo los ramajes de copudo
baobab, ruge al viento.
Así va el orgulloso, llega, halaga;
corresponde la tigre que le espera,
y con caricias las caricias paga,
en su salvaje ardor, la carnicera.
Después, el misterioso
tacto, las impulsivas
fuerzas que arrastran con poder pasmoso;
y, ¡oh gran Pan! el idilio monstruoso
bajo las vastas selvas primitivas.
No el de las musas de las blandas horas
suaves, expresivas,
en las rientes auroras
y las azules noches pensativas;
sino el que todo enciende, anima, exalta,
polen, savia, calor, nervio, corteza,
y en torrentes de vida brota y salta
del seno de la gran Naturaleza.
      II
El príncipe de Gales va de caza
por bosques y por cerros,
con su gran servidumbre y con sus perros
de la más fina raza.
Acallando el  tropel  de  los  vasallos,
deteniendo traíllas  y caballos,
con la mirada inquieta,
contempla a los dos tigres, de la gruta
a la entrada. Requiere la escopeta,
y avanza, y no se inmuta.
Las fieras se acarician.  No han oído
tropel de cazadores.
A esos terribles seres,
embriagados de amores,
con cadenas de flores
se les hubiera uncido
a la nevada concha de Citeres
o al carro de Cupido.
El príncipe atrevido,
adelanta, se acerca, ya se para;
ya apunta y cierra un ojo; ya dispara;
ya del arma el estruendo
por el espeso bosque ha resonado.
El tigre sale huyendo,
y la hembra queda, el vientre desgarrado.
¡Oh, va a morir!... Pero antes, débil, yerta,
chorreando sangre por la herida abierta,
con ojo dolorido
miró a aquel cazador, lanzó un gemido
como un ¡ay! de mujer... y cayó muerta.
      III
Aquel macho que huyó, bravo y zahareño
a los rayos ardientes
del sol, en su cubil después dormía.
Entonces tuvo un sueño:
que enterraba las garras y los dientes
en vientres sonrosados
y pechos de mujer; y que engullía
por postres delicados
de comidas y cenas,
como tigre goloso entre golosos,
unas cuantas docenas
de niño tiernos, rubios y sabrosos.








autor: Rubén Darío
música: Ernesto Cortázar
vídeo: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

03/10/10

AMADO NERVO - Rubén Darío

 
                                                  
 
 
 
 
Amado es la palabra que en querer se concreta;
Nervo es la vibración de los nervios del mal.
¡Bendita sea y pura la canción del poeta
que lanzó sin pensar su frase de cristal!...
 
 
Fraile de los suspiros, celeste anacoreta,
que tienes en blancura l'azúcar y la sal,
muéstrame el lirio puro que sigues en la veta,
y hazme escuchar el eco de tu alma sideral.
 
 
Generoso y sutil como una mariposa,
encuentra en mí la miel de lo que soy capaz,
y goza en mí la dulce fragancia de la rosa.
 
 
No busques en mis gestos el alma de mi faz;
quiere lo que se aquieta, busca lo que reposa
y ten, como una joya, la perla de la Paz.




autor: Rubén Darío
música: Gheorghe Zamfir
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

01/10/10

MAR ADENTRO - Ramon Sampedro





Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo,
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.



Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo;
es como penetrar al centro del universo.



El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo.



Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro...
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.



Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.




Autor: Ramon Sampedro
música-Ernesto Cortázar
montaje y vídeo: Angelina Gómez


gp

Add to Google
Loading

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Barra de vídeo

Loading...
http://angoinfo.blogspot.com/* http://mirincondepoemas.blogspot.com/* http://peliculascine2.blogspot.com/* http://musicayvideos3.blogspot.com/* http://misterioyterror2.blogspot.com/* User-agent: Mediapartners-Google Disallow: User-agent: * Disallow: /search
Sitemap: http://mirincondepoemas.blogspot.com/feeds/posts/default?orderby=updated