31/03/10

A DON MIGUEL DE UNAMUNO - Antonio Machado



A DON MI GUEL DE UNAMUNO

(Por su libro Vida de Don Quijote y Sancho.)
***



Este donquijotesco


don Miguel de Unamuno, fuerte vasco,

lleva el arnés grotesco

y el irrisorio casco

del buen manchego. Don Miguel camina,

jinete de quimérica montura,

metiendo espuela de oro a su locura,

sin miedo de la lengua que malsina.



A un pueblo de arrieros,

lechuzos y tahúres y logreros

dicta lecciones de Caballería.

Y el alma desalmada de su raza,

que bajo el golpe de su férrea maza

aún durme, puede que despierte un día.



Quiere enseñar el ceño de la duda,

antes de que cabalgue, el caballero;

cual nuevo Hamlet, a mirar desnuda

cerca del corazón la hoja de acero.



Tiene el aliento de una estirpe fuerte

que soñó más allá de sus hogares,

y que el oro buscó tras de los mares.

Él señala la gloria tras la muerte.

Quiere ser fundador, y dice: Creo;

Dios y adelante el ánima española...

Y es tan bueno y mejor que fue Loyola:

sabe a Jesús y escupe al fariseo.





autor: Antonio Machado
música: Claude Debussy
montaje: Angelina Gómez


MI RINCON DE POEMAS

26/03/10

EL SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA- Miguel Hernández



Alto soy de mirar a las palmeras,


rudo de convivir con las montañas...

Yo me vi bajo y blando en las aceras

de una ciudad espléndida de arañas.

Difíciles barrancos de escaleras,

calladas cataratas de ascensores,

¡qué impresión de vacío!,

ocupaban el puesto de mis flores,

los aires de mis aires y mi río.



Yo vi lo más notable de lo mío

llevado del demonio, y Dios ausente.

Yo te tuve en el lejos del olvido,

aldea, huerto, fuente

en que me vi al descuido:

huerto, donde me hallé la mejor vida,

aldea, donde al aire y libremente,

en una paz meé larga y tendida.



Pero volví en seguida

mi atención a las puras existencias

de mi retiro hacia mi ausencia atento,

y todas sus ausencias

me llenaron de luz el pensamiento.



Iba mi pie sin tierra, ¡qué tormento!,

vacilando en la cera de los pisos,

con un temor continuo, un sobresalto,

que aumentaban los timbres, los avisos,

las alarmas, los hombres y el asfalto.

¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!

¡Orden!, ¡Orden! ¡Qué altiva

imposición del orden una mano,

un color, un sonido!

Mi cualidad visiva,

¡ay!, perdía el sentido.



Topado por mil senos, embestido

por más de mil peligros, tentaciones,

mecánicas jaurías,

me seguían lujurias y claxones,

deseos y tranvías.



¡Cuánto labio de púrpuras teatrales,

exageradamente pecadores!

¡Cuánto vocabulario de cristales,

al frenesí llevando los colores

en una pugna, en una competencia

de originalidad y de excelencia!

¡Qué confusión! ¡Babel de las babeles!

¡Gran ciudad!: ¡gran demontre!: ¡gran puñeta!

¡el mundo sobre rieles,

y su desequilibrio en bicicleta!



Los vicios desdentados, las ancianas

echándose en las canas rosicleres,

infamia de las canas,

y aun buscando sin tuétano placeres.

Árboles, como locos, enjaulados:

Alamedas, jardines

para destuetanarse el mundo; y lados

de creación ultrajada por orines.



Huele el macho a jazmines,

y menos lo que es todo parece

la hembra oliendo a cuadra y podredumbre.



¡Ay, cómo empequeñece

andar metido en esta muchedumbre!

¡Ay!, ¿dónde está mi cumbre,

mi pureza, y el valle del sesteo

de mi ganado aquel y su pastura?



Y miro, y sólo veo

velocidad de vicio y de locura.

Todo eléctrico: todo de momento.

Nada serenidad, paz recogida.

Eléctrica la luz, la voz, el viento,

y eléctrica la vida.

Todo electricidad: todo presteza

eléctrica: la flor y la sonrisa,

el orden, la belleza,

la canción y la prisa.

Nada es por voluntad de ser, por gana,

por vocación de ser. ¿Qué hacéis las cosas

de Dios aquí: la nube, la manzana,

el borrico, las piedras y las rosas?



¡Rascacielos!: ¡qué risa!: ¡rascaleches!

¡Qué presunción los manda hasta el retiro

de Dios! ¿Cuándo será, Señor, que eches

tanta soberbia abajo de un suspiro?

¡Ascensores!: ¡qué rabia! A ver, ¿cuál sube

a la talla de un monte y sobrepasa

el perfil de una nube,

o el cardo, que de místico se abrasa

en la serrana gracia de la altura?

¡Metro!: ¡qué noche oscura

para el suicidio del que desespera!:

¡qué subterránea y vasta gusanera,

donde se cata y zumba

la labor y el secreto de la tumba!

¡Asfalto!: ¡qué impiedad para mi planta!

¡Ay, qué de menos echa

el tacto de mi pie mundos de arcilla

cuyo contacto imanta,

paisajes de cosecha,

caricias y tropiezos de semilla!



¡Ay, no encuentro, no encuentro

la plenitud del mundo en este centro!

En los naranjos dulces de mi río,

asombros de oro en estas latitudes,

oh ciudad cojitranca, desvarío,

sólo abarca mi mano plenitudes.

No concuerdo con todas estas cosas

de escaparate y de bisutería:

entre sus variedades procelosas,

es la persona mía,

como el árbol, un triste anacronismo.

Y el triste de mí mismo,

sale por su alegría,

que se quedó en el mayo de mi huerto,

de este urbano bullicio

donde no estoy de mí seguro cierto,

y es pormayor la vida como el vicio.



* * *



He medio boquiabierto

la soledad cerrada de mi huerto.

He regado las plantas:

las de mis pies impuras y otras santas,

en la sequía breve de mi ausencia

por nadie reemplazada. Se derrama,

rogándome asistencia,

el limonero al suelo, ya cansino,

de tanto agrio picudo.

En el miembro desnudo de una rama,

se le ve al ave el trino

recóndito, desnudo.



Aquí la vida es pormenor: hormiga,

muerte, cariño, pena,

piedra, horizonte, río, luz, espiga,

vidrio, surco y arena.

Aquí está la basura

en las calles, y no en los corazones.

Aquí todo se sabe y se murmura:

No puede haber oculta la criatura

mala, y menos las malas intenciones.



Nace un niño, y entera

la madre a todo el mundo del contorno.

Hay pimentón tendido en la ladera,

hay pan dentro del horno,

y el olor llena el ámbito, rebasa

los límites del marco de las puertas,

penetra en toda la casa

y panifica el aire de las huertas.



Con una paz de aceite derramado,

enciende el río un lado y otro lado

de su imposible, por eterna, huida.

Como una miel muy lenta destilada,

por la serenidad de su caída

sube la luz a las palmeras: cada

palmera se disputa

la soledad suprema de los vientos,

la delicada gloria de la fruta

y la supremacía

de la elegancia de los movimientos

en la más venturosa geografía.



Está el agua que trina de tan fría

en la pila y la alberca

donde aprendí a nadar. Están los pavos,

la Navidad se acerca,

explotando de broma en los tapiales,

con los desplantes y los gestos bravos

y las barbas con ramos de corales.

Las venas manantiales

de mi pozo serrano

me dan, en el pozal que les envío,

pureza y lustración para la mano,

para la tierra seca amor y frío.



Haciendo el hortelano,

hoy en este solaz de regadío

de mi huerto me quedo.

No quiero más ciudad, que me reduce

su visión, y su mundo me da miedo.



¡Cómo el limón reluce

encima de mi frente y la descansa!

¡Cómo apunta en el cruce

de la luz y la tierra el lilio puro!

Se combate la pita, y se remansa

el perejil en un aparte oscuro.

Hay az'har, ¡qué osadía de la nieve!

y estamos en diciembre, que hasta enero,

a oler, lucir y porfiar se atreve

en el alrededor del limonero.



Lo que haya de venir, aquí lo espero

cultivando el romero y la pobreza.

Aquí de nuevo empieza

el orden, se reanuda

el reposo, por yerros alterado,

mi vida humilde, y por humilde, muda.

Y Dios dirá, que está siempre callado.




autor: Miguel Hernández
música: Vanessa Mae
montaje: Angelina Gómez




MI RINCON DE POEMAS

24/03/10

MADRE ESPAÑA - Miguel Hernández



                          




Abrazado a tu cuerpo como el tronco a su tierra,


con todas las raíces y todos los corajes,

¿quién me separará, me arrancará de ti,

madre?



Abrazado a tu vientre, ¿quién me lo quitará,

si su fondo titánico da principio a mi carne?

abrazado a tu vientre, que es mi perpetua casa,

¡nadie!



Madre: abismo de siempre, tierra de siempre: entrañas

donde desembocando se unen todas las sangres:

donde todos los huesos caídos se levantan:

madre.



Decir madre es decir tierra que me ha parido;

es decir a los muertos: hermanos, levantarse;

es sentir en la boca y escuchar bajo el suelo

sangre.



La otra madre es un puente, nada más, de tus ríos.

El otro pecho es una burbuja de tus mares.

Tú eres la madre entera con todo su infinito,

madre.



Tierra: tierra en la boca, y en el alma, y en todo.

Tierra que voy comiendo, que al fin ha de tragarme.

Con más fuerza que antes, volverás a parirme,

madre.



Cuando sobre tu cuerpo sea una leve huella,

volverás a parirme con más fuerza que antes.

Cuando un hijo es un hijo, vive y muere gritando:

¡madre!



Hermanos: defendamos su vientre acometido,

hacia donde los grajos crecen de todas partes,

pues, para que las malas alas vuelen, aún quedan

aires.



Echad a las orillas de vuestro corazón

el sentimiento en límites, los efectos parciales.

Son pequeñas historias al lado de ella, siempre

grande.



Una fotografía y un pedazo de tierra,

una carta y un monte son a veces iguales.

Hoy eres tú la hierba que crece sobre todo,

madre.



Familia de esta tierra que nos funde en la luz,

los más oscuros muertos pugnan por levantarse,

fundirse con nosotros y salvar la primera

madre.



España, piedra estoica que se abrió en dos pedazos

de dolor y de piedra profunda para darme:

no me separarán de tus altas entrañas,

madre.



Además de morir por ti, pido una cosa:

que la mujer y el hijo que tengo, cuando pasen,

vayan hasta el rincón que habite de tu vientre,

madre.



autor:Miguel Hernández
música:Joaquin Rodrigo
montaje: Angelina Gómez
mi rincon de poemas





MI RINCON DE POEMAS

23/03/10

A DON LUIS DE GONGORA - Vicente Aleixandre





¿Qué firme arquitectura se levanta


del paisaje, si urgente de belleza,

ordenada, y penetra en la certeza

del aire, sin furor y la suplanta?



Las líneas graves van. Mas de su planta

brota la curva, comba su justeza

en la cima, y respeta la corteza

intacta, cárcel para pompa tanta.



El alto cielo luces meditadas

reparte en ritmos de ponientes cultos,

que sumos logran su mandato recto.



Sus matices sin iris las moradas

del aire rinden al vibrar, ocultos,

y el acorde total clama perfecto.



autor:Vicente Aleixandre
música_ Enya
montaje: Angelina Gómez


MI RINCON DE POEMAS

22/03/10

¡OH,TÚ QUE ME SUBYUGAS.¿POR QUÉ HAS LLEGADO TARDE? Alfonsina Storni




Oh tú, que me subyugas. ¿Por qué has llegado tarde?
¿Por qué has venido ahora cuando el alma no arde,
cuando rosas no tengo para hacerte con ellas
una alegre guirnalda salpicada de estrellas?

Oh, tú, de la palabra dulce como el murmullo
del agua de la fuente; dulce como el arrullo
de la torcaza; dulce como besos dormidos
sobre dos manos pálidas protectoras de nidos.

Oh tú, que con tus manos puedes tomar mi testa
y hacerle brotar flores como un árbol en fiesta
y hacer que entre mis labios se arquee la sonrisa
como un cielo nublado que de pronto se irisa.

¿Por qué has llegado tarde? ¿Por qué has venido ahora
cuando he sido vencida por llama destructora,
cuando he sido arrasada por el fuego divino
y voy, cegada y triste, por un negro camino?

Yo quiero, Dios de dioses, que me hagan nueva toda.
Que me tejan con lirios; me sometan a poda
las manos del misterio; que me resten maleza.
Tus labios no se hicieron para curar tristeza.

Para tus labios, agua de una pureza suma.
Para tus labios, copas de cristal y la espuma
blanquísima de un alma que no sepa de abejas,
ni de mieles, ni sepa de las flores bermejas.

Para tus manos, esas que nunca amortajaron;
para tus ojos, esos, los que nunca lloraron;
para tus sueños, sueños como cisnes de oro;
para que tus pupilas persiguieran mis rastros,

Oh si luego mis pétalos que estrujaran tus manos,
adquirieran por magia poderes sobrehumanos
y hechos luz se aferraran a la luz de los astros
para que tus pupilas persiguieran mis rastros.

Bienvenida la muerte que al sorberme me dieras;
bienvenido tu fuego que agosta primaveras;
bienvenido tu fuego que mata los rosales:
que todas las corolas se acerquen a tus males.

Oh, tú, a quien idolatro por sobre la existencia,
Oh, tú, por quien deseo renovada mi esencia.
¿Por qué has llegado ahora cuando no he de lograr
el divino suplicio de verme deshojar?...



autora: Alfonsina Storni
video: btsouris
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

19/03/10

BESA EL AUREA QUE GIME - Gustavo Adolfo Bécquer



RIMA IX



Besa el aura que gime blandamente


las leves ondas que jugando riza;

el sol besa a la nube en Occidente

y de púrpura y oro la matiza;

la llama en derredor del tronco ardiente

por besar a otra llama se desliza,

y hasta el sauce inclinándose a su peso,

al río que le besa, vuelve un beso.
 


 
Autor: Gustavo Adolfo Bécquer
  musica: Beethoven
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

CUERPO PRESENTE- Federico Garcia Lorca




La piedra es una frente donde los sueños gimen


sin tener agua curva ni cipreses helados.

La piedra es una espalda para llevar al tiempo

con árboles de lágrimas y cintas y planetas.



Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas

levantando sus tiernos brazos acribillados,

para no ser cazadas por la piedra tendida

que desata sus miembros sin empapar la sangre.



Porque la piedra coge simientes y nublados,

esqueletos de alondras y lobos de penumbra;

pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,

sino plazas y plazas y otra plaza sin muros.



Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.

Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:

la muerte le ha cubierto de pálidos azufres

y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.



Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca.

El aire como loco deja su pecho hundido,

y el Amor, empapado con lágrimas de nieve,

se calienta en la cumbre de las ganaderías.



¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa.

Estamos con un cuerpo presente que se esfuma,

con una forma clara que tuvo ruiseñores

y la vemos llenarse de agujeros sin fondo.



¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice!

Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón,

ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente:

aquí no quiero más que los ojos redondos

para ver ese cuerpo sin posible descanso.



Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.

Los que doman caballos y dominan los ríos:

los hombres que les suena el esqueleto y cantan

con una boca llena de sol y pedernales.



Aquí quiero yo verlos: Delante de la piedra.

Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.

Yo quiero que me enseñen dónde está la salida

Para este capitán atado por la muerte.



Yo quiero que me enseñen un llanto como un río

que tenga dulces nieblas y profundas orillas,

para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda

sin escuchar el doble resuello de los toros.



Que se pierda en la plaza redonda de la luna

que finge cuando niña doliente res inmóvil;

que se pierda en la noche sin canto de los peces

y en la maleza blanca del humo congelado.



No quiero que le tapen la cara con pañuelos

para que se acostumbre con la muerte que lleva.

Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido.

Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!






autor: Federico García Lorca
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

17/03/10

COMO LA BRISA QUE LA SANGRE OREA- Gustavo Adolfo Bécquer




Como la brisa que la sangre orea

sobre el oscuro campo de batalla,

cargada de perfumes y armonías

en el silencio de la noche vaga;



símbolo del dolor y la ternura,

del bardo inglés en el horrible drama,

la dulce Ofelia, la razón perdida,

cogiendo flores y cantando pasa.






autor: Gustavo Adolfo Bécquer
música-Brahams
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

15/03/10

COLOQUIO AMOROSO -Santa Teresa de Jesús




Si el amor que me tenéis,

Dios mío, es como el que os tengo,

Decidme: ¿en qué me detengo?

O Vos, ¿en qué os detenéis?



- Alma, ¿qué quieres de mí?

? Dios mío, no más que verte.

? Y ¿qué temes más de ti?

? Lo que más temo es perderte.



Un alma en Dios escondida

¿qué tiene que desear,

sino amar y más amar,

y en amor toda escondida

tornarte de nuevo a amar?



Un amor que ocupe os pido,

Dios mío, mi alma os tenga,

para hacer un dulce nido

adonde más la convenga.




autora: SantaTeresa de Jesús
música: Beethoven
montaje:Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

14/03/10

NO TE RINDAS- Mario Benedetti


                                                gentileza fotofrontera



No te rindas, aún estás a tiempo




De alcanzar y comenzar de nuevo,



Aceptar tus sombras,



Enterrar tus miedos,



Liberar el lastre,



Retomar el vuelo.



No te rindas que la vida es eso,



Continuar el viaje,



Perseguir tus sueños,



Destrabar el tiempo,



Correr los escombros,



Y destapar el cielo.



No te rindas, por favor no cedas,



Aunque el frío queme,



Aunque el miedo muerda,



Aunque el sol se esconda,



Y se calle el viento,



Aún hay fuego en tu alma



Aún hay vida en tus sueños.



Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo



Porque lo has querido y porque te quiero



Porque existe el vino y el amor, es cierto.



Porque no hay heridas que no cure el tiempo.



Abrir las puertas,



Quitar los cerrojos,



Abandonar las murallas que te protegieron,



Vivir la vida y aceptar el reto,



Recuperar la risa,



Ensayar un canto,



Bajar la guardia y extender las manos



Desplegar las alas



E intentar de nuevo,



Celebrar la vida y retomar los cielos.



No te rindas, por favor no cedas,



Aunque el frío queme,



Aunque el miedo muerda,



Aunque el sol se ponga y se calle el viento,



Aún hay fuego en tu alma,



Aún hay vida en tus sueños



Porque cada día es un comienzo nuevo,



Porque esta es la hora y el mejor momento.



Porque no estás solo, porque yo te quiero.



autor: Mario Benedettti
video y voz : Gabriel Andrade C.Siglo XXI
montaje; Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

NI DIGAIS QUE AGOTADO SU TESORO - Gustavo Adolfo Bécquer







RIMA IV



No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;

mientras la humanidad, siempre avanzando
no sepa a do camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa
¡habrá poesía!




autor: Gustavo Adolfo Bécquer
música: Debusy
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

12/03/10

ALFONSINA Y EL MAR - Ariel Rodriguez-Felíx Luna

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Por la blanda arena


Que lame el mar

Su pequeña huella

No vuelve más

Un sendero solo

De pena y silencio llegó

Hasta el agua profunda

Un sendero solo

De penas mudas llegó

Hasta la espuma.



Sabe Dios qué angustia

Te acompañó

Qué dolores viejos

Calló tu voz

Para recostarte

Arrullada en el canto

De las caracolas marinas

La canción que canta

En el fondo oscuro del mar

La caracola.



Te vas Alfonsina

Con tu soledad

¿Qué poemas nuevos

Fuíste a buscar?

Una voz antigüa

De viento y de sal

Te requiebra el alma

Y la está llevando

Y te vas hacia allá

Como en sueños

Dormida, Alfonsina

Vestida de mar.



Cinco sirenitas

Te llevarán

Por caminos de algas

Y de coral

Y fosforescentes

Caballos marinos harán

Una ronda a tu lado

Y los habitantes

Del agua van a jugar

Pronto a tu lado.



Bájame la lámpara

Un poco más

Déjame que duerma

Nodriza, en paz

Y si llama él

No le digas que estoy

Dile que Alfonsina no vuelve

Y si llama él

No le digas nunca que estoy

Di que me he ido.



Te vas Alfonsina

Con tu soledad

¿Qué poemas nuevos

Fueste a buscar?

Una voz antigua

De viento y de sal

Te requiebra el alma

Y la está llevando

Y te vas hacia allá

Como en sueños

Dormida, Alfonsina

Vestida de mar.


Poema dedicado a la poetisa Alfonsina Storni de sus amigos




autores: Felix Luna y Ariel Rodriguez
canta: Mercedes Sosa
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

07/03/10

AMANTE - Vicente Aleixandre









Lo que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso.


La punta de tu dedo,
con tu uña rosa, para mi gesto
tomo, y, en el aire hecho,
te la devuelvo.


De tu almohada, la gracia y el hueco.
Y el calor de tus ojos, ajenos.
Y la luz de tus pechos
secretos.


Como la luna en primavera,
una ventana
nos da amarilla lumbre. Y un estrecho
latir
parece que refluye a ti de mí.


No es eso. No será. Tu sentido verdadero
me lo ha dado ya el resto,
el bonito secreto,
el graciosillo hoyuelo,
la linda comisura
y el mañanero
desperezo.



autor:Vicente Aleixandre
música-Richard Clayrdeman
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

06/03/10

AL DERRAMAR TU VOZ DE MANSEDUMBRE- Miguel Hernández



Al derramar tu voz su mansedumbre


de miel bocal, y al puro bamboleo,

en mis terrestres manos el deseo

sus rosas pone al fuego de costumbre.



Exasperado llego hasta la cumbre

de tu pecho de isla, y lo rodeo

de un ambicioso mar y un pataleo

de exasperados pétalos de lumbre.



Pero tú te defiendes con murallas

de mis alteraciones codiciosas

de sumergirte en tierras y océanos.



Por piedra pura, indiferente, callas:

callar de piedra, que otras y otras rosas

me pones y me pones en las manos.



 
autor: Miguel Hernández
  montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

05/03/10

LLAMO AL TORO DE ESPAÑA - Miguel Hernández






Alza, toro de España: levántate, despierta.

Despiértate del todo, toro de negra espuma,

que respiras la luz y rezumas la sombra,

y concentras los mares bajo tu piel cerrada.



Despiértate.



Despiértate del todo, que te veo dormido,

un pedazo del pecho y otro de la cabeza:

que aún no te has despertado como despierta un toro

cuando se le acomete con traiciones lobunas.



Levántate.



Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,

enarbola tu frente con las rotundas hachas,

con las dos herramientas de asustar a los astros,

de amenazar al cielo con astas de tragedia.



Esgrímete.



Toro en la primavera más toro que otras veces,

en España más toro, toro, que en otras partes.

Más cálido que nunca, más volcánico, toro,

que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.



Desencadénate.



Desencadena el raudo corazón que te orienta

por las plazas de España, sobre su astral arena.

A desollarte vivo vienen lobos y águilas

que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.



Yérguete.



No te van a castrar: no dejarás que llegue

hasta tus atributos de varón abundante

esa mano felina que pretende arrancártelos

de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.



Víbrate.



No te van a absorber la sangre de riqueza,

no te arrebatarán los ojos minerales.

La piel donde recoge resplandor el lucero

no arrancarán del toro de torrencial mercurio.



Revuélvete.



Es como si quisieran arrancar la piel al sol,

al torrente la espuma con uña y picotazo.

No te van a castrar, poder tan masculino

que fecundas la piedra; no te van a castrar.



Truénate.



No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás

si no es para escarbar sangre y furia en la arena,

unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas

abalanzarse luego con decisión de rayo.



Abalánzate.



Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,

y en el granito fiero paciste la fiereza:

revuélvete en el alma de todos los que han visto

la luz primera en esta península ultrajada.



Revuélvete.



Partido en dos pedazos, este toro de siglos,

este toro que dentro de nosotros habita:

partido en dos mitades, con una mataría

y con la otra mitad moriría luchando.



Atorbellínate.



De la airada cabeza que fortalece el mundo,

del cuello como un bloque de titanes en marcha,

brotará la victoria como un ancho bramido

que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.



Sálvate.



Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.

Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.

Atorbellínate, toro: revuélvete.

Sálvate, denso toro de emoción y de España.



Sálvate.






autor: Miguel Hernández
video:mizusgh
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS


03/03/10

SACUDIMIENTO EXTRAÑO - Gustavo Adolfo Bécquer

                                           


Sacudimiento extraño


que agita las ideas,

como el huracán empuja

las olas en tropel;



murmullo que en el alma

se eleva y va creciendo,

como volcán que sordo

anuncia que va a arder;



deformes siluetas

de seres imposibles;

paisajes que aparecen

como a través de un tul;



colores, que fundiéndose

remedan en el aire

los átomos del iris,

que nadan en la luz;



ideas sin palabras,

palabras sin sentido;

cadencias que no tienen

ni ritmo ni compás;



memorias y deseo

de cosas que no existen;

accesos de alegría,

impulsos de llorar;



actividad nerviosa

que no halla en qué emplearse;

sin rienda que lo guíe

caballo volador;



locura que el espíritu

exalta y enardece;

embriaguez divina

del genio creador...

¡Tal es la inspiración!





Gigante voz que el caos

ordena en el cerebro,

y entre las sombras hace

la luz aparecer;



brillante rienda de oro

que poderosa enfrena

de la exaltada mente

el volador corcel;



hilo de luz que en haces

los pensamientos ata;

sol que las nubes rompe

y toca en el cenit;



inteligente mano

que en un collar de perlas

consigue las indóciles

palabras reunir;



armonioso ritmo

que con cadencia y número

las fugitivas notas

encierra en el compás;



cincel que el bloque muerde

la estatua modelando,

y la belleza plástica

añade a la ideal;



atmósfera en que giran

con orden las ideas,

cual átomos que agrupa

recóndita atracción



raudal en cuyas ondas

su sed la fiebre apaga;

oasis que al espíritu

devuelve su vigor...



¡Tal es nuestra razón!

Con ambas siempre lucha

y de ambas vencedor,

tan sólo el genio puede

a un yugo atar las dos
 
 


 
autor: Gustavo Adolfo Bécquer

música : Gheorghe Zamfir
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

01/03/10

LA BOCA - Miguel Hernández






Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.


Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.


Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.


Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.


El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.


Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.



Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.


¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.


Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.



autor:Miguel Hernández
música: Joan Manuel Serrat
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS


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