31/08/09

FRENTE AL MAR





Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.



Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».



Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.



¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.



Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.



Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.



Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.



Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.



Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!



Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.



autor: Alfonsina Storni
música: Ernesto Cortázar
vídeo: Angelina Gómez

MI RINCON DE POEMAS

30/08/09

A ORILLAS DEL DUERO



Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.



A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia delante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastòn, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor-romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.



Un buitre de anchas alas, con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.


Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana
hacia Aragòn que tiene la torre castellana—.



Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro arrodillado
sobre la hierba rumia, las márgenes del río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las agujas plateadas
del Duero.



El Duero cruza el corazòn de roble
de Iberia y de Castilla.



¡Oh tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones
y atònitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!



Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasò? Sobre sus campos aun el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.



La madre en otro tiempo fecunda en capitanes
madrastra es apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Mio Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditò sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos. a la corte; la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar cargados
de plata y oro a España, en regios galeones,
para la presa, cuervos; para la lid, leones.



Filòsofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?


Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.



Castilla miserable, ayer dominadora;
envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora.

El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas! ... Los campos se oscurecen.



Hacia el camino blanco está el mesòn abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.



autor: Antonio Machado
video: pauvidalvericat
montaje: Angelina Gómez

MI RINCON DE POEMAS

ALMA DESNUDA- Alfonsina Storni





Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.



Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.



Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.



Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.



Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.



Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.







autora: ALFONSINA STORNI
música: Andrés Segovia
vídeo y voz: Angelina Gómez
mi rincon de poemas

29/08/09

BESOS AL VIENTO EN SILENCIO - Angelina Gómez


 

Sentada en la playa estoy
a solas con mis pensamientos
una suave brisa me acaricia
y lanzo mis besos al viento
pensando en aquel momento.

Ya no estás presente
pero aún te recuerdo
y a veces a solas de nuevo
me encuentro contigo
en la cima de nuestro universo.

Y por si acaso pudieran llegarte
lanzo de nuevo,
mis besos al viento en silencio

 





DA

28/08/09

OTRO VIAJE

Ya en los campos de Jaén,
amanece. Corre el tren
por sus brillantes rieles,
devorando matorrales,
alcaceles,
terraplenes, pedregales,
olivares, caseríos,
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.


Tras la turbia ventanilla,
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera.
Entre nubarrones blancos,
oro y grana;
la niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.


¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío
de un amanecer en vela!...
Resonante,
jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.


Enfrente de mí, un señor
sobre su manta dormido;
un fraile y un cazador
—el perro a sus pies tendido—.


Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana
—¡pinos del amanecer
entre Almazán y Quintana!—


¡Y alegría
de un viajar en compañía!
¡Y la unión
que ha roto la muerte un día!
¡Mano fría
que aprietas mi corazón!


Tren, camina, silba, humea,
acarrea
tu ejército de vagones,
ajetrea
maletas y corazones.
Soledad,
sequedad.


Tan pobre me estoy quedando
que ya ni siquiera estoy
conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.





autor: Antonio Machado
música: Richard Clayrdeman
montaje: Angelina Gómez

POR TIERRAS DE ESPAÑA








El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.



Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.


Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.


Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pòmulos salientes, las cejas muy pobladas.


Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.


Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.



El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.



Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
—no fue por estos campos el bíblico jardín—;
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.



autor: Antonio Machado
música: Luis Cobos
montaje:Angelina Gómez


27/08/09

DE LA VIDA - Antonio Machado


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Ay del que llega sediento a ver el agua correr y dice:
La sed que siento no me la calma el beber!
¡Ay de quien bebe, y, saciada la sed, desprecia la vida:
moneda al tahúr prestada, que sea al azar rendida!




Del iluso que suspira bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira pitagòrica en su mano.
¡Ay del noble peregrino que se para a meditar,
después de largo camino, en el horror de llegar!




¡Ay de la melancolía que llorando se consuela,
 y de la melomanía de un corazòn de zarzuela!
¡Ay de nuestro ruiseñor, si en una noche serena
se cura del mal de amor que llora y canta su pena!




¡De los jardines secretos, de los pensiles soñados
y de los sueños poblados de propòsitos discretos!
 ¡Ay del galán sin fortuna que ronda a la luna bella,
de cuantos caen de la luna, de cuantos se marchan a ella!




¡De quien el fruto prendido en la rama no alcanzò,
de quien el fruto ha mordido y el gusto amargo probò!
¡Y de nuestro amor primero y de su fe mal pagada, y,
 también, del verdadero amante de nuestra amada!










autor: Antonio Machado
música: Ernesto Cortázar
 video: Angelina Gómez


MI RINCON DE POEMAS

26/08/09

PRELUDIO - Antonio Machado


Mientras la sombra pasa de un santo amor,
hoy quiero poner un dulce salmo
sobre mi viejo atril.


 Acordaré las notas del òrgano severo
 al suspirar fragante del pífano de abril.

Madurarán su aroma las pomas otoñales;
la mirra y el incienso salmodiarán su olor;
exhalarán su fresco perfume los rosales,
 bajo la paz en sombra del tibio huerto en flor.


 Al grave acorde lento de música y aroma,
la sola y vieja y noble razòn de mi rezar
 levantará su vuelo süave de paloma,
y la palabra blanca se elevará al altar.






autor-Antonio Machado
música: Richard Clayrdeman
montaje: Angelina Gómez

MI RINCON DE POEMAS

24/08/09

HE ANDADO MUCHOS CAMINOS





He andado muchos caminos,
 he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño que miran,
callan y piensan que saben,
 porque no beben el vino de las tabernas.
.
Mala gente que camina y va apestando la tierra...
.
Y en todas partes he visto gentes
que danzan o juegan cuando pueden,
 y laboran sus cuatro palmos de tierra.

.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa ni aun en los días de fiesta.

 Donde hay vino, beben vino; donde no hay vin
o, agua fresca
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.
.


montaje: Angelina Gómez

23/08/09

YO ESCUCHO LOS CANTOS






Yo escucho los cantos
de viejas cadencias,
que los niños cantan
cuando en coro juegan,
y vierten en coro
sus almas que sueñan,
cual vierten sus aguas
las fuentes de piedra:


con monotonías
de risas eternas,
que no son alegres,
con lágrimas viejas,
que no son amargas
y dicen tristezas,
tristezas de amores
de antiguas leyendas.


En los labios niños,
las canciones llevan
confusa la historia
y clara la pena;
como clara el agua
lleva su conseja
de viejos amores,
que nunca se cuentan.


Jugando, a la sombra
de una plaza vieja,
los niños cantaban...


La fuente de piedra
vertía su eterno
cristal de leyenda.




Cantaban los niños
canciones ingenuas,
de un algo que pasa
y que nunca llega:
la historia confusa
y clara la pena.


Seguía su cuento
la fuente serena;
borrada la historia,
contaba la pena.



autor: Antonio Machado
música: Richard Clayredeman
montaje: Angelina Gómez

22/08/09

ANTONIO MACHADO - ORILLAS DEL DUERO





Se ha asomado una cígüeña
 a lo alto del campanario.
 Girando en torno a la torre
 y al caseròn solitarío;
ya las golondrinas chillan.


 Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas
 los crudos soplos de infierno.

Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito
la pobre tierra soriana.

Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera se ve brotar
en los finos chopos de la carretera y del río.

El Duero corre,
terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven, adolescente.

Entre las hierbas,
alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca.

¡Belleza del campo apenas florido
, y mística primavera!
¡Chopos del camino blanco,
álamos de la ribera,
espuma de la montaña ante la azul lejanía;
sol del día, claro día!


¡Hermosa tierra de España!





autor: Antonio Machado´
música: Ernesto Cortázar
vídeo: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

TRINIÁ

Al Museo de Sevilla iba a diario Juan Miguel a copiar la maravillas de Murillo y Rafael. Y por las tardes, como una rosa de los jardines que hay en la entrá, pintaba a Trini, pura y hermosa, como si fuera la Inmaculá. Y decía el chavalillo: «Pa que voy a entrar ahí, si es la Virgen de Murillo la que tengo frente a mí». Triniá, mi Triniá, la de la Puerta Real, carita de nazarena, con la Virgen Macarena yo te tengo compará; algo tu vida envenena, qué tienes en la mirá que no me pareces buena, Triniá, mi Trini, ay... mi Triniá. 2 El Museo sevillano un mal día visitó un banquero americano que de Trini se prendó. Y con el brillo de los diamantes la sevillana quedó cegá y entre los brazos de aquel amante huyó de España la Triniá. Y ante el cuadro no acabao así decía el pintor: «Tú me has hecho desgraciao, sin ti qué voy a hacer yo». Triniá, mi Triniá, la de la Puerta Real, carita de nazarena, con la Virgen Macarena yo te tengo compará; algo tu vida envenena, qué tienes en la mirá que no me pareces buena, Triniá, mi Trini, ¡ay!... mi Triniá. autor: Rafael de León Canta: Rocío Jurado
montaje: Angelina Gómez

21/08/09

RECUERDO INFANTIL - Antonio Machado



Una tarde parda y fría de invierno.
 Los colegiales estudian.


Monotonía de lluvia tras los cristales.

 Es la clase.

En un cartel se representa
 a Caín fugitivo, y muerto
 Abel, junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro,
 un anciano mal vestido,
enjuto y seco,
 que lleva un libro en la mano.


 Y todo un coro infantil
va cantando la lecciòn:
mil veces ciento, cien mil;
 mil veces mil, un millòn.


Una tarde parda y fría de invierno.
Los colegiales estudian.
Monotonía de la lluvia en los cristales.





autor: Antonio Machado
canta Calixto Sánchez
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

ABRIL FLORECIA - Antonio Machado





Abril florecía frente a mi ventana.

Entre los jazmines y las rosas blancas
de un balcòn florido vi las dos hermanas.
La menor cosía; la mayor hilaba...

Entre los jazmines y las rosas blancas,
 la más pequeñita, risueña y rosada —
su aguja en el aire—, mirò a mi ventana.

La mayor seguía, silenciosa y pálida,
el huso en su rueca que el lino enroscaba.
Abril florecía frente a mi ventana.

Una clara tarde la mayor lloraba
entre los jazmines y las rosas blancas,
 y ante el blanco lino que en su rueca hilaba.

—¿Qué tienes—le dije—, silenciosa pálida?
Señalò el vestido que empezò la hermana.

En la negra túnica la aguja brillaba;
sobre el blanco velo, el dedal de plata.
Señalò la tarde de abril que soñaba,
mientras que se oía tañer de campanas.

Y en la clara tarde me enseñò sus lágrimas...
Abril florecía Frente a mi ventana.
Fue otro abril alegre y otra tarde plácida.
El balcòn florido solitario estaba...
Ni la pequeñita risueña y rosada,

ni la hermana triste, silenciosa y pálida,
ni la negra túnica, ni la toca blanca...
Tan sòlo en el huso el lino giraba por mano invisible,
y en la oscura sala la luna del limpio espejo brillaba...

Entre los jazmines y las rosas blancas
 del balcòn florido me miré en la clara luna
del espejo que lejos soñaba...

Abril florecía frente a mí ventana.



 autor: Antonio Machado
 música: Mantovani & Orquesta
 montaje: Angelina Gómez

NO - Rafael de León





fotofrontera-
.


¿Cómo quieres que deje mi vida entre tus manos
y mi jardín de sueños y mi luna y mi rosa?
 ¿Cómo quieres ponerle orillas a este río
 que corre libre y ancho desde que yo naciera?

.

Me brindas una dulce esclavitud antigua,
dentro de tu palacio con su escudo y su torre,
y lo que necesito es un campo de trigo
 por sonde se revuelque mi verso desbocado.
.

Quieres que esté pendiente de tu traje de novia,
 de tu escote redondo y tus manos sin sangre,
 de las rancias visitas que vienen a tu casa
y de la barahúnda de tus antepasados.

.
 Y yo estoy con mi nardo,
 con mi copla y mi vino,
con la muchacha alegre que vende las naranjas,
con el niño pequeño que pide la limosna,
y con el árbol que da sombra a los pájaros libres.

.

Estaría una semana besándote la mano,
elogiando marfiles y mirando vitrinas,
 y de pronto, una noche,
llegaría mi viento a romper
 miniaturas y abanicos de encaje.

.
 Mi verso es como un toro
 colorado y terrible que no aguanta
ni el hierro de la ganadería,
 y que lo mismo baja a beber al arroyo,
que anda leguas y leguas hasta encontrar los mares.

,
 Yo vivo en una choza de cartón y de nubes,
con un pino y un monte y un aljibe de sueños.
Cuando quiero un castillo, me vuelvo medio loco
 y arquitecto de luna, lo construyo en el aire.



autor: Rafael de León
 música-Fran Listz interpreta:degopulstar
 montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS

19/08/09

PROFECIA - Rafael de León



«Y me bendijo a mi mare;
y me bendijo a mi mare.
Diez séntimos le di a un pobre
y me bendijo a mi mare.
¡Ay! qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande.
¡Qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande!»
.
¿A dónde vas tan deprisa
sin desirme ni ¡con Dió!?
Me puedes mirá de frente,
que estoy enterao de tó.
Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hase un mé
 y me quedé tan tranquilo.
.
Otro cualquiera en mi caso,
se hubiera echao a llorá,
yo, crusándome de brasos
dije que me daba iguá.
Y ná de pegarme un tiro
ni liarme a mardisiones
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus barcones.
.
¿Que t'has casao? ¡Buena suerte!
Vive sien años contenta
y a la hora de la muerte,
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los artares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi mare
que no te guardo rencor.
.
Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo fui quien más t'ha querío,
con eso tengo bastante.
               * * *
—¿Qué tiene er niño, Malena?
Anda como trastornao,
tié la carilla de pena
y el colorsillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destrosa la ropa
subiéndose a coger níos.
¿No te parese a ti extraño,
no ves una cosa rara
que un chaval de dose años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo
y estás demasiao tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigilia, mujé, ¡vigila!
.
Y fueron dos sentinela
los ojitos de mi mare.
—Cuando sale de la escuela
se va pa los olivare.
—Y ¿qué busca allí? —Una niña,
tendrá el mismo tiempo que él.
José Migué, no le riñas,
que está empesando a queré.
Mi pare ensendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
te regaló unos sarsillos
y a mí un pantalón de hombre.
.
Yo no te dije «te adoro»
pero amarré en tu barcón
mi laso de seda y oro
de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofresiste en recompensa
dos sintas color de rosa
que engalanaban tus trensas.
—Voy a misa con mis primos.
—Bueno, te veré en la hermita.
Y qué serios nos pusimos
al darte el agua bendita.
Mas luego en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
—Dise mi tita Rosario
que la sigüeña es sagrá,
y el colorín, y la fuente,
y las flores, y el rosío,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río;
y el bronse de esta campana,
y el romero de los montes,
y aquella línea lejana
que la llaman... ¡horisonte!
¡Todo es sagrao: tierra y sielo
porque así lo quiso Dió!
¿Qué te gusta más? —Tu pelo.
¡Qué bonito me salió!
.
—Pues, ¿y tu boca, y tus brasos,
y tus manos reonditas,
y tus pies fingiendo el paso
de las palomas suritas?
Con la puresa de un copo
de nieve te comparé;
te revestí de piropos
de la cabesa a los pié.
.
A la vuerta te hise un ramo
de pitiminí,presioso
y a luego nos retratamos
en las agüitas de un poso.
Y hablando de estas pamplinas
que inventan las criaturas,
llegamos hasta tu esquina
cogíos por la sintura.
Yo te pregunté: —¿En qué piensas?
Tú dijiste: —En darte un beso.
Y yo sentí una vergüensa
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos por la ventana.
—¡Chssss! Mi hermaniyo está en la cuna,
le estoy cantando la nana.
.
«Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco».
.
Y mientras que tú cantabas
yo, inosente me pensé
que nos casaba la luna
como a marío y mujé.
.
¡Pamplinas! ¡Figurasiones
que se inventan los chavales!
Después la vida se impone:
tanto tienes, tanto vales;
por eso, yo al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba iguá.
.
Mas como es rico tu dueño,
te vendo esta profesía:
tú, por la noche, entre sueños
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que mi boca te besó
y te llamarás «¡cobarde!»
como te lo llamo yo.
.
Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó la sigüeña
mi corasón en su pico.
Pensarás: «no es sierto ná,
yo sé que lo estoy soñando»;
pero allá en la madrugá
te despertarás llorando,
por el que no es tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío.
.
Con eso tengo bastante.
Por lo demás, tó se orvía.
Verás cómo Dios te manda
un hijo como una estrella;
avísame de seguía,
me servirá de alegría
cantarle la nana aquella:
.
«Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco».
.
Pensarás: «no es sierto ná,
yo sé que lo estoy soñando».
Pero allá en la madrugá
te despertarás llorando.
.
Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy... quien más t'ha querío...
¡Con eso tengo bastante!


autor: Rafael de León
recita; Nati Mistral-Subido por
montaje: Angelina Gómez
MI RINCON DE POEMAS
POESIAS Y POETAS

ROMANCE DE AQUEL HIJO....








  • Hubiera podido ser hermoso como un jacinto
    con tus ojos y tu boca y tu piel color de trigo,
    pero con un corazón grande y loco como el mío.

    Hubiera podido ir, las tardes de los domingos,
    de mi mano y de la tuya, con su traje de marino,
    luciendo un ancla en el brazo y en la gorra un nombre antiguo.

    Hubiera salido a ti en lo dulce y en lo vivo,
    en lo abierto de la risa y en lo claro del instinto,
    y a mí... tal vez que saliera en lo triste y en lo lírico,
    y en esta torpe manera de verlo todo distinto.

    ¡Ay, qué cuarto con juguetes, amor, hubiera tenido!

    Tres caballos, dos espadas, un carro verde de pino,
    un tren con cuatro estaciones, un barco,
    un pájaro, un nido, y cien soldados de plomo,
    de plata y oro vestidos.

    ¡Ay, qué cuarto con juguetes, amor, hubiera tenido!
    ¿Te acuerdas de aquella tarde,
     bajo el verde de los pinos, que me dijiste:
     —¡Qué gloria cuando tengamos un hijo! ?

    Y temblaba tu cintura como un palomo cautivo,
    y nueve lunas de sombra brillaban en tu delirio.
    Yo te escuchaba, distante, entre mis versos perdido,
    pero sentí por la espalda correr un escalofrío...

    Y repetí como un eco: «¡Cuando tengamos un hijo!...»
    Tú, entre sueños, ya cantabas nanas de sierra y tomillo,
    e ibas lavando pañales por las orillas de un río.

    Yo, arquitecto de ilusiones
    levantaba un equilibrio una torre
    de esperanzas con un balcón de suspiros.

    ¡Ay, qué gloria, amor,
    qué gloria cuando tengamos un hijo!
    En tu cómoda de cedro nuestro ajuar se quedó frío, e
    ntre azucena y manzana, entre romero y membrillo.

    ¡Qué pálidos los encajes, qué sin gracia los vestidos,
    qué sin olor los pañuelos y qué sin sangre el cariño!


    Tu velo blanco de novia,
    por tu olvido y por mi olvido,
     fue un camino de Santiago,
    doloroso y amarillo.


    Tú te has casado con otro,
    yo con otra hice lo mismo;
    juramentos y palabras están secos y marchitos
     en un antiguo almanaque sin sábados ni domingos.

    Ahora bajas al paseo, rodeada de tus hijos,
    dando el brazo a... la levita que se pone tu marido.

    Te llaman doña Manuela,
    llevas guantes y abanico,
     y tres papadas te cortan
    en la garganta el suspiro.

    Nos saludamos de lejos,
    como dos desconocidos; t
    u marido sube y baja la chistera;
    yo me inclino, y tú sonríes sin gana,
    de un modo triste y ridículo.


    Pero yo no me doy cuenta
    que hemos envejecido,
    porque te sigo queriendo igual o más que al principio.


    Y te veo como entonces, con tu cintura de lirio,
    un jazmín entre los dientes, de color como el del trigo
    y aquella voz que decía:
    «¡Cuando tengamos un hijo!...»

    Y en esas tardes de lluvia, cuando mueves los bolillos,
     yo paso por tu calle con mi pena y con mi libro dices, temblando, entre dientes, arropada en los visillos: «¡Ay, si yo con ese hombre hubiera tenido un hijo!...»



    autor: Rafael de León
    música: Alvarez Quiroga

     montaje: Angelina Gómez

    MI RINCON DE POEMAS

    18/08/09

    ROMANCE - Rafael de León




    Yo me acerqué hasta tu vera
    con miedo, ¿por qué negarlo?
    En las sienes me latían cincuenta
     y dos desengaños; gris de paisaje en los ojos,
     risas sin sol en los labios,
    y el corazón jadeante como un pájaro cansado.

    Yo me acerqué hasta tu vera
     con miedo, ¿por qué negarlo?
    Te reventaba en la boca
     un clavel de veinte años
     y en la mejilla un süave
     melocotón sonrosado.

    Cuando dijistes: «Te quiero»
    fue tu voz igual que un caño de agua fresca
    en una tarde calurosa de verano.

    Se me echó encima el cariño
     lo mismo que un toro bravo
    y quedé sobre la arena muerto de amor
     y sangrando por cuatro besos
     lentísimos que me brindaron tus labios.

    De la sien a la cintura,
    de la garganta al costado.
    ¡Qué boda sin requilorios
    sobre la hierba del campo!


    ¡Qué marcha nupcial cantaba
     el viento sobre los álamos!
    ¡Qué luna grande y redonda
     iluminó nuestro abrazo,
    y qué olor el de tu cuerpo
     a trigo recién cortado!

    El pueblo, a las dos semanas h
    izo lengua en los colmados,
     en las barandas del río,
    en la azotea, en los patios,
    en las mesas del casino
    y en los surcos del arado:

    «Un hombre que peina canas y
     que le dobla los años».

    Es cierto que peino canas pero en cambio,
     cuando abrazo soy lo mismo que un olivo,
     igual que un ciprés sonámbulo,
    Cristobalón de aguas puras
     que atraviesa el río a nado
    si ve en la orilla unos ojos
     o una boca hecha de nardos,
    para cortarle el suspiro con el calor de mis labios.

    Que me escupan en la frente,
    que me pregonen en bandos,
    que vayan diciendo y digan.

    Tú conmigo; yo a tu lado
    respirando de tu aliento,
     yendo al compás de tus pasos
    refrescándome , las sientes
     en la palma de tu mano.

    Centinela de tus sueños,
    hombro para tu descanso,
    Cirineo de tus penas
    Y San Juan de tu calvario para quererte
     y tenerte en la noche de mis brazos.

    ¡Qué importa que haya cumplido

    cincuenta y pico de años!


     qué código de amores,

    en qué partida de cargos,
    hay leyes que determinen
     la edad del enamorado?





    En cariños no hay fronteras,
    ni senderos, ni vallados,
    que el cariño es como un monte
    con un letrero en lo alto
    que dice sólo:


    «Te quiero» Y colorín colorado.




    autor:Rafael de León
    recita: Manuel Mulciber
    montaje: Angelina Gómez

    17/08/09

    ROMANCE DE LA VOZ EN LA SANGRE-Rafael de León





    Fue hacia la tercera luna
    cuando lo sintió en los centros.

    Estaba sobre la hierba,
    tumbada de cara al cielo
    -viendo la tarde morirse
    sobre sus ojos abiertos-
    cuando notó en la cintura
    como un pájaro pequeño,
    que aleteó por lo oscuro
    de su vientre unos momentos,
    y luego vino a pararse
    sobre su talle, en silencio...

    Fue hacia la tercera luna
    cuando lo sintió en los centros...
    Un ¡ay! de gozo y asombro
    y otro de duda y recelo
    salieron de su garganta.


    Las palomas de su pecho
    se erizaron de blancura,
    y un temblor de alumbramiento
    sacudió de sur a norte
    todo el mapa de su cuerpo
    e hizo crujir entre sombras
    las ramas de su esqueleto...

    En un brinco de gacela
    se ha levantado del suelo
    y ha echado a andar lentamente
    por la vereda de cedros.
    Parece tallada en tierra
    la cara de Sacramento.
    -Iré a ver a la Jacinta
    lo mismo que otras lo hicieron...


    Ella conoce las plantas
    y sabrá darme el remedio...
    -¿No te da pena matarme
    antes de nacer...?

    ¡Qué miedo
    le dio al escuchar la voz
    que le salía al encuentro,
    envuelta en hilos de sangre
    cortando su propio aliento!


    -¿Quién eres que así me hablas...?
    -Ahora, nadie... casi un sueño;
    mañana, si tú me dejas,
    un hombre de cuerpo entero...


    -¿Y qué voy a hacer, mi niño?
    -Parirme como un almendro
    en la mitad de la cama
    con las entrañas ardiendo.
    -¿Pero y mi honra?


    -Tu honra
    la limpiaré con mis besos:
    las madres después del parto
    quedan igual que un espejo...
    -Pero me faltan seis meses,
    seis plenilunios completos
    frente a los ojos que miran
    y las bocas de veneno.


    -¿Y a ti qué te importa nadie?
    Ponte delante del pueblo
    y escúpele la belleza
    de llevar un hijo dentro.


    -¡Temo a las lenguas cobardes!
    -Y en cambio no te da miedo
    ir a buscar una planta
    de sombra -flor de silencio-,
    para derramar mi vida
    por el primer sumidero
    y que no quede del hijo
    ni una fecha ni un recuerdo...


    -¡Calla!
    -No puedo callarme.
    Una perra no haría eso:
    me lamería los ojos
    hasta que los fuera abriendo...


    Pondría mi piel süave
    lo mismo que el terciopelo
    y luego ya, sin saliva,
    con los dientes en acecho,
    se tumbaría a mi lado
    hecha un río dulce y tierno,
    para que yo la dejara
    hasta sin cal en los huesos.


    -¡Por Dios!
    -Por Él, yo te pido
    que no me dejes sin cielo.
    Corta sábanas de holanda;
    borda pañales de céfiro;
    aprende nanas azules
    y planta naranjos nuevos...,
    y cuando me hayas parido
    como a un torito pequeño,
    abre puertas y ventanas,
    que me contemplen durmiendo
    lo mismo que un patriarca
    en el valle de tus pechos...

    La voz se apagó en la sangre;
    la cara de Sacramento
    parece como de barro
    de oscura que se le ha puesto,
    y con sus manos sin pulso
    se toca el vientre moreno...


    ¡Ay qué monte de alegría!
    ¡Qué rosal al descubierto!
    ¡Qué luna bajo la falda!
    ¡Qué lirio de tallo inquieto!

    -¡Yo te juro, amor -mi niño-,
    por mis vivos y mis muertos,
    que te he de parir un día
    sonámbula de contento,
    aunque me escupan a una
    todas las lenguas del pueblo!





    Subido por solesflamencos




    autor:Rafael de León
    música: Richard Clayrdemanontaje: Angelina Gómez

    MI RINCON DE POEMAS

    AUTO DE FE - Rafael de León






    Esta noche de agosto he quemado tus cartas...
    ¡Ocho años de vida apasionada!


    Mi corazón ardía en medio de las llamas,
     rodeado de fechas, ¡cenizas de mi alma!
    Los abrazos crujían, los besos se quejaban,
    y los dulces "¡te quiero!" de tinta y de esperanza,
     en una pirueta de fuego, se rizaban.

    Como una serpentina, tu nombre se alargaba,
    y era un puente la firma sobre un río de brasas que,
     lenciosamente, sin voz, se desplomaba.
    Esta noche de agosto he quemado tus cartas...


     ¡Ocho años de vida apasionada!
     


    autor: Rafael de León
     música: Enya
    montaje: Angelina Gómez
    MI RINCON DE POEMAS

    16/08/09

    ANOCHE CUANDO DORMIA - Antonio Machado





    Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!,

    que una fontana fluía dentro de mi corazón.

    Di, ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí,

     manantial de nueva vida de donde nunca bebí?

    Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!,
    que una colmena tenía dentro de mi corazón;
    y las doradas abejas iban fabricando en él,
    con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel.

    Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!,
    que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón.

    Era ardiente porque daba calores de rojo hogar,
    y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar.
    noche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!,
     que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón




    autor: Antonio Machado
    música: Frank Pourcel
    montaje: Angelina Gómez
    MI RINCON DE POEMAS

    CAMINANTE,SON TUS HUELLAS....





    Caminante, son tus huellas
     el camino y nada más;


    Caminante, no hay camino,

    se hace camino al andar.



     Al andar se hace el camino,

    y al volver la vista atrás se ve la senda

    que nunca se ha de volver a pisar.



    Caminante no hay camino sino estelas en la mar.



    Juan Manuel Serrat , admirador de Antonio Machado, le dedicó esta bella composición.



    CANTARES.



     Autor : Antonio Machado
    ,música: Beethoven
    montaje: Angelina Gómez
    MI RINCON DE POEMAS


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